Los mares de la mente

Microrrelato

No hay cielo para navegar por los oscuros mares de la mente, por eso resulta irónico que sea en los insomnios cuando uno más se pierde en sus turbulentas aguas, recordando la vergüenza de un pasado peor, dibujando la ensoñación de un futuro mejor. Uno se siente imbécil en sus errores, iluso en sus anhelos, y va hundiéndose en una espiral de autoflagelación post traumática que siempre acaba igual. Es casi catártico el momento cumbre del lamento, en el que uno entiende que la vida no es lo que ha pasado, ni lo que pasará, sino todos y cada uno de los presentes que uno vive, vivió, y vivirá. Y es entonces cuando arriba la nave en la orilla y pisa el sólido cimiento de la razón, y arropado por el sosiego, mirando al difuso horizonte que deja atrás, se lamenta: si tan solo hubiera una forma de recordar las cosas que no se olvidan…

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